Derya Takkali

Nací una noche nevada de noviembre en el año 1970 en la pequeña aldea de Gaziler in Anatolia central. De mi abuelo recibí el nombre Derya – lo que quiere decir profundo y sabio como el océano, ya que ésto fue lo que él deseaba para mí. Todavía estando en el vientre de mi madre Hikmet, ya me nutrían los sonidos de la música folclórica turca. Ella durante su juventud fue directora de coro de renombre y acompañaba a grupos folclóricos de mujeres con su “Tef”, un tambor de marco hecho por ella misma.

Hasta que tenía 9 años, estaba creciendo junto con mis hermanas Meral y Rukiye en casa de mis abuelos y de nuestra tía. Ellos cuidaban de nosotros mientras que nuestros padres estaban trabajando en Alemania.

A los 5 años, mi abuelo „Süleyman Dede“ me fabricó mi primera Baglama utilizando herramientas primitivas. Fue el instrumento con el cual hice mis primeras experiencias musicales. Mi abuelo cantaba conmigo y me apoyaba cuando tocaba. Se lo pasaba pipa conmigo y se reía cuando yo, tocando el instrumento, éste casi se me caía ya que había resultado un poco grande para este chiquitito.

Lo que recuerdo todavía son los bellos momentos que pasaba con él cuando me tenía sentado en sus rodillas escuchando la música del coro “Yurttan Sesler Korosu” en la radio. Le encantaba fumarse uno de sus cigarrillos hechos a mano mientras que estabamos escuchando la radio. Con su voz suave y profunda acompañaba la música cantando y me invitó a hacer lo mismo. De vez en cuando, un “Asik” venía a nuestra aldea y presentaba canciones tradicionales tocando su Baglama. En Turquía, estos trovadores se consideraban como mensajeros que traían las noticias. Ellos eran los ilustrados que viajaban de pueblo en pueblo y por algún tiempo se quedaron también en nuestra aldea.

A menudo, nos venían a visitar los niños de los vecinos para jugar con nosotros. Siempre les sorprendíamos con nuevas ideas. Una vez construimos una especie de escenario de latas de aceite vacías para celebrar conciertos allí. Yo desempeñaba el papel del instrumentalista y Rukiye fue la moderadora. Un trozo de madera nos sirvió de micrófono, pero claro, mi instrumento ya era uno de verdad. Meral fue la cantante y los otros niños los espectadores. Entre todos nosotros, ella tenía la voz más bella, por lo cual nuestro abuelo le dió el nombre cariñoso de “ruiseñor”. “Ven acá, mi ruiseñor y cántame algo” le solía decir.

Después de una larga y grave enfermedad falleció el “gran Süleyman” como le llamaban en el pueblo. Yo tenía 7 años entonces. Muchos habían aprendido a leer y a escribir gracias a él. Durante sus casi 3 años de servicio en el ejército, él habia continuado a educarse. En su juventud todavía no había escuela en el pueblo. El fue el primero a llevar el periódico a nuestra aldea. Para muchos, mi abuelo fue una fuente de conocimientos y de sabiduría.

Mi padre Bahtiyar dejó su familia después de casarse para encontrar trabajo. Fue la época en la que muchos hombres dejaban el pueblo. Trabajaba como albañil y embaldosador en diferentes ciudades de Turquía. Cuando llegó a Izmir se quedó fascinado con lo que vió en un escaparate de una tienda de música – una baglama. Empezó a ahorrar dinero para este instrumento, pero sin embargo sólo le quedó el sueño, ya que en casa la familia estaba esperando el dinero que había ganado. Para calmar los anhelos, con regularidad enviaba cartas a su casa. A las cartas dirigidas a mi madre siempre añadía poemas de amor escritos por él y antes de enviarlas, las salpicaba con perfume.

A principios de los años sesenta, nuestros padres también seguían la caravana de los trabajadores migrantes a Alemania, como tantos otros en aquella época. Nosotros, los 3 hijos, llegamos en 1979 a Berlín, donde finalmente la familia se volvió a encontrar reunida.

Cuando regresamos de nuestro primer viaje a nuestra patria “Anavatan” en 1981, mi padre me regaló una Baglama. Empecé a tomar clases para aprender a tocarla el mismo año. Este instrumento lo sigo cuidando como un auténtico tesoro. Mi padre hizo lo mejor posible para fomentar los talentos de sus tres hijos.

Aunque él mismo no podía realizar su sueño de tocar la Baglama, orientó su creatividad hacia otro arte y escribió poemas como ningún otro de su generación. A lo largo de los años ha producido unas 500 obras. Muchos de estos poemas forman la base de mis composiciones musicales.

Después de terminar el conservatorio en Berlín, conjuntamente con mis amigos músicos empecé a buscar y a experimentar con nuevas posibilidades para así abrir mi música con sus raíces turcas tradicionales a los oídos de un público europeo.

En el marco de ésta búsqueda encontré por casualidad la música flamenca, en la que encuentro muchas paralelas con la mía. La forma dinámica de tocar la guitarra es muy parecida a como se toca la Baglama. También en cuanto a las composiciones, el intro y la libre improvisación de voz y guitarra hay numerosos parecidos con el canto de la música tradicional turca y el con la forma de tocar la Baglama.

Después de un concierto de Flamenco a principios de los años 90 me quedé verdaderamente electrificado de ésta música y en seguida empecé a escuchar todas las grabaciones que podía encontrar. Poco después estaba ensayando con muy conocidos guitarristas de Berlín, una cooperación que contribuyó decisivamente a la publicación de mi primer CD “Ayrilik” en 1997. Este álbum se caracteriza por la sonora mezcla de estilos musicales de Anatolia y Andalucía. Entretanto, en casi todas mis composiciones se puede escuchar y palpar éste aliento de Andalucía.

Mi amor a los grandes maestros de la guitarra como Paco de Lucia, Tomatito, Vicente Amigo, Geraldo Nunes y al gran cantaor Camerón de la Isla, entre otros, siempre daba alas a mi propio desarrollo musical.

Además, entiendo la interacción entre estos dos estilos musicales como una importante aportación cultural al entendimiento entre los pueblos, cosa que debido a mi propia biografía naturalemente me resulta ser muy importante.

Derya Takkali

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Últimos Conciertos

5.5.2018 - Tag der offenen Ateliers - Milow-Bahnitz

Proyectos

Música del mundo a la Turca

Aşık „los amantes“ son los trovadores de Anatolia. Con los sonidos del laúd de cuello largo o sea el “Bağlama“, éstos bardos populares tradicionalmente están cantando de la belleza de la naturaleza, revolcándose en poemas ebrios de amor que hablan del deseo de unirse con el Ser Divino.

El músico Derya Takkali continúa la tradición de esta poesía cantada y conjuntamente la transporta a nuestro tiempo contemporáneo.

Con gran sensibilidad Derya se enlaza con otros géneros musicales que al final se fusionan en la “Música del Mundo a la Turca”, música que tiene sus raíces en la tradición de Anatolia.

Kundalini Yoga con Bibi Nanaki

 En sus talleres de yoga conjuntos, Derya Takkali está acompañando los ejercicios de yoga y las meditaciones con la música de su laúd turco de cuello largo, la Bağlama.Gracias a su gran capacidad empática y su propia experiencia con el yoga durante muchos años, es muy capaz de captar la energía sútil de la postura y ponerse en el lugar del participante mismo. Es dicha sensibilidad la que luego queda expresada en su música de una manera muy conmovedora. Los y las participantes se sienten muy bien acompañados y apoyados por su música. Sienten que están en mejores condiciones para aguantar los ejercicios que a menudo son bastante desafiantes y se sienten más motivados.

“Para mi como entrenadora resulta muy útil e importante que el grupo mantenga un mismo ritmo en los ejercicios de yoga gracias al acompañamiento musical tocado en vivo por Derya, ya que éste naturalmente tiene otra calidad energética que la música grabada que se suele utilizar en clase. De esta manera, el efecto energético de las series de yoga y de las meditaciones se puede multiplicar más todavía en el campo colectivo del grupo. Gracias a su forma de ser muy empática, sensible y cariñosa, Derya Takkali se gana rápidamente la confianza de los participantes, que se sienten sostenidos por él y por lo tanto también pueden abrirse más e ir más profundo.” (Bibi Nanaki)

Nuestra cooperación resulta muy enriquecedora, tanto para mí como para los participantes y estoy muy agradecida por nuestra colaboración. Me es motivo de gran placer de que también con vistas al futuro vamos a tener otros seminarios, talleres y retiros más en los que nos va a acompañar con su maravillosa música. Es una música que llega al alma y por lo tanto es un fabuloso complemento a la práctica del yoga y de la meditación y no queremos prescindir de su colaboración en el futuro.

Videos

Derya Takkalı - Sen Nerdesin

Derya Takkalı - Ne olacak?

Derya Takkalı - Cemilenin gezdigi daglar meseli

Derya Takkalı - Haydar haydar

Derya & Kithara: Orient Connection Berlin-Zanzibar

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